lunes, 12 de octubre de 2015

COPA CONFRATERNIDAD ARGENTINO-BRASILEÑA 1939

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En agosto de 1939 los mejores equipos de Argentina eran River Plate e Independiente. Venían peleando palmo a palmo el torneo local (lo ganaría finalmente el rojo) y se repartían en sus planteles varios de los mejores exponentes del fútbol espectáculo de nuestro país, que arrastraba verdaderas multitudes a los estadios todos los domingos. Eran a su vez –y lo siguen siendo pese a todo- los dos mas fieles representantes de la escuela de juego lujoso y paladar exquisito del fútbol vernáculo.La novedosa idea de confrontar a combinados Argentinos y Brasileños fue obra de dirigentes menos egoístas y mas imaginativos que los de ahora. La parada fue vendida como el “choque de estilos” y “el duelo de titanes”, aunque a decir verdad, por aquellos tiempos, era Uruguay y no Brasil el otro coloso del fútbol Sudamericano. El partido –uno de varios choques programados- fue jugado la tarde del domingo 13 de agosto de 1939 en el Gasómetro de Avenida La Plata. 60000 personas pagaron entrada.
La multitud se explica fácil. Había en cancha una verdadera constelación de estrellas en el momento de su mayor luminosidad. Fernando Bello, José Manuel Moreno, Arsenio Erico, Vicente De la Mata, Adolfo Pedernera, José María Minella. Para el representante brasilero (conformado únicamente por futbolistas de Flamengo y Vasco da Gama de Río de Janeiro) actuaron figuras como Leónidas Da Silva (el del gol descalzo en el mundial de Suiza) y Domingos Da Guía (ex Boca), junto con los argentinos Bernardo Gandulla, Agustín Valido y Raúl Emeal.Cuestiones menores pasaron a ser tema de discusión en la previa del partido. La camiseta por ejemplo. Algunos propusieron usar la celeste y blanca, pero terminaron pensando que sería un despropósito, porque no se trataba de una Selección Nacional. Acabaron vistieron una curiosa casaca blanca y negra por mitades con una banda color rojo cruzando de izquierda a derecha. Los arqueros usaron buzos blancos con los escudos de ambos clubes en el pecho. Los brasileños se vistieron de verde aunque solo llevaron en el atuendo la cruz de malta que identifica a Vasco da Gama.
Cuentas las crónicas que el combinado local no tuvo que esforzarse mucho para vencer 3-1 y que si el resultado fue así de exiguo, fue porque los hombres de River e Independiente levantaron el pié del acelerador. El cotejo transcurrió entonces en un muy festejado concierto de chiches innecesarios, de esos que se comprenden solo en estos partidos de exhibición.
Bello; Vassini y Coletta; Santamaría, Minella y Martínez; Maril, De la Mata, Erico, Moreno y Pedernera salieron en el equipo inicial. Los monstruos de la Historia del Futbol argentino en un partido que quedó en la historia.

15/08/1939
Cancha: Boedo.

Independiente/River 3-1 Flamengo/Vasco Da Gama
Goles: Erico 

COMBINADO “A” RIVER PLATE/INDEPENDIENTE: Fernando Bello (CAI) (St. Sebastián Sirni); Luis Vasini, Sabino Coletta (CAI); Carlos Santamaría, Minella, Aarón Wergifker; Juan José Maril (CAI), Vicente De la Mata (CAI), Arsenio Erico (CAI), Moreno y Pedernera. DT: José Cuesta Silva.
COMBINADO FLAMENGO/VASCO DA GAMA (Río de Janiero-Brasil): Walter; Domingos Da Guía, Florindo; Oscarinho, Zarzur, Artigas; Joao de Sá, Waldemar, Dorival, Leónidas Da Silva y Jarbas.
Juez: Bartolomé Macías.
Incidencias: Obtiene la Copa Confraternidad Argentina-Brasileña.
Espectadores: 40.000
Detalle: Camiseta mitad roja y mitad blanca con franja roja.

Erico junto a la estrella brasileña Leonidas
Erico fue la gran figura del partido al anotar dos goles. En esta imagen, en plena disputa de la pelota ante el gran zaguero Domingos Da Guía


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LAS FIGURAS DEL COMBINADO FLAMENGO-VASCO DA GAMA



LEONIDAS: EL PRIMER CRACK BRASILEÑO !!



Considerado el primer futbolista brasileño que deslumbró a nivel internacional, este atacante nació en Río de Janeiro el 6 de septiembre de 1913. Comenzó a sobresalir rápidamente por su plasticidad, que a la larga le llevaría a ganarse el nombre de “hombre goma”, y a los 16 años ya era jugador profesional por el Sao Cristóvao.

Tras un corto paso por el Sírio e Libanés, entre 1929 y 1930, llegaría al Bonsucesso, antes de emigrar al fútbol uruguayo, donde se destacaría notablemente- Sin embargo, extrañaba su patria, y el Mundial de 1934 en Italia estaba cerca, motivo por el cual decidió fichar por el Vasco da Gama, de su ciudad.

Con la participación brasileña en la Copa Mundial de ese año, se pensaba en la explosión de Leónidas, pero sus compañeros no estuvieron a la altura, y Brasil quedó eliminado en la Primera Ronda de la competición, aunque el delantero se dio el gusto de anotar el único gol de su combinado en la misma, ante España en Génova.  
Entre 1935 y 1936 jugaría para el Botafogo, y para ese entonces había patentado una técnica que lo haría famoso, la conocida “chilena”, consistente en elevarse en el aire, golpeando el balón hacia la portería de espaldas a la misma, con el pie por encima de la altura de la cabeza; aunque algunos consideran que en realidad sólo perfeccionó una jugada creada por un antecesor: Pretonilho de Brito.
Luego de ese año, sería transferido al Flamengo, donde jugaría seis de los mejores años de su carrera, hasta 1942. No obstante, en esta etapa, su verdadero éxito fue el Mundial de Francia, en 1938, cuando lideró a su selección hasta las Semifinales del torneo.

Cuenta la historia que Ademar Pimenta, entrenador de aquel combinado brasileño, decidió reservar a Leónidas para la Final del Campeonato, seguro de que su equipo podría vencer sin dificultades a Francia. Sin embargo, la dependencia que el equipo tenía sobre el “diamante negro”, era más fuerte de lo que se creía, y los europeos se impusieron 2 a 1.

Esa fue sin dudas la gran frustración de Leónidas en su carrera, aunque en la competencia tuvo oportunidad de dejar su sello. Por ejemplo, por ser el goleador del Mundial, con siete anotaciones, totalizando ocho en esta competencia. Incluso, anotó un gol de chilena durante el transcurso del mismo, pero increíblemente el árbitro lo anuló porque desconocía esa forma de golpear el balón.



DOMINGOS DA GUIA: EL DIVINO MAESTRO


En el centro de sociología del fútbol de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, Domingos da Guia recordó la bola así, señalándola cariñosamente: "Empecé en la fábrica Bangu. Trabajando, trabajando, hasta que encontré mi amiga. Y yo fui muy feliz con ella. Conocí el mundo entero, viajé mucho y conocí a muchas mujeres".
En realidad, Domingos Antônio da Guia -carioca del barrio de Bangu, nacido el 19 de noviembre de 1911, cadete de una familia pobre y llena de cracks-, primero, fue encontrado por la pelota. Y más tarde gracias a ella, trabajó en la fábrica textil. Era un esbelto chaval fino que al contrario de los centrales comunes, desarmaba los adversarios con calma y clase y asistía a los compañeros. Ese estilo técnico -que, de hecho, es el uso de la mente en la eficacia del fútbol- encantaba a los que le veían en los partidillos. El encanto fue tal que a los 16 años, Domingos, para jugar en el Bangu en el certamen de Río de Janeiro, se volvió un obrero de la textil. Y a los 18 sería convocado en la selección nacional - marca de juventud que sólo Pelé mejoraría en 1958, con 17 años. Ese suceso atrajo la envidia de los clubes y el América carioca se quedó con él. Pero sólo dos meses, pues -de marzo 1932 a febrero del año siguiente- el ex-obrero de la Fábrica Bangu exhibió su elegancia en el Vasco da Gama. 

En seguida el prestigio de ese defensa central creativo llegó a Uruguay -entonces campeón del mundo de fútbol-, y en 1933 el Nacional lo contrató para ganar el Campeonato Uruguayo. Domingos se convirtió en un dios en Montevideo, formando una dupla de defensa legendaria con Nasazzi, el astro mayor de la Celeste. Tras sus actuaciones impecables, el brasileño fue inmediatamente llamado "Muralha" y "Fortaleza", hasta que la prensa lo definió mejor como "el Divino Maestro" -el nombre más justo que nunca se aplicó a un jugador. Tanto que ese renombre le impedía salir a la calle, donde era cercado por los fans pidiendo autógrafos. Además de ser casi acosado sexualmente por las chicas uruguayas, en caza de esos verdes 20 años en flor del Divino Maestro, ciudadano brasileño y carioca. 


Cuando los equipos leían en los periódicos que "es la perfección depurada de la defensa... desarma el adversario sin violencia y luego se da el lujo de hacer un pase de ataque... vengan a ver a Domingos", el deseo de contar con él crecía. A los pocos meses en Montevideo, le pidieron de naturalizarse, pero no aceptó. También, los analistas observaron que con Domingos en el campo, los estadios contaban con una media de 5.000 personas más en la grada. Pero nada de eso quitó a da Guia esa manera de ser nostálgico de la samba, del sol, de la playa, de las mujeres, de los bares y peligros de Brasil. Y volvió. 


En 1934, el Vasco montó un súperequipo. Con Leônidas, viniendo de Uruguay también y Fausto reincorporado. Entonces, incluso con una propuesta financiera inferior a la de Nacional, Domingos firmó para el Vasco da Gama. Y jugando 12 partidos fue campeón carioca. Al fin del año, no resistió a una oferta de Boca Juniors, hizo las maletas otra vez, embarcó y -como en Uruguay- fue el El Divino Maestro en Buenos Aires, donde también se consagró campeón en 1935. 


Con poco tiempo en Argentina, ya de los escasos jugadores millonarios, en julio del 36, Domingos fue suspendido un semestre. El Boca lo dejó volver a Río para disfrutar unas vacaciones forzadas y jugar provisionalmente en la Gávea, junto a Leônidas da Silva y Fausto -éste ya desgraciadamente tuberculoso. Además de contar con la presencia de sus hermanos Mamédio -que se suicidó- y Ladislau, ambos titulares del Flamengo. Con el fin de la sanción, en el inicio de 1937, Boca exigió su retorno para cumplir el contrato. Lo que hizo a los 24 años, casado con Erotildes. Pero en octubre, tras una lidia en el club, fue multado, y volvió a Río, a la espera del fin de su contrato con los bonaerenses. Esta vez, tras rehusar propuesta del Racing Club de París, el Flamengo lo retuvo y empezaría la fase más luminosa de su carrera. 


En sus seis años en la Gávea, Domingos fue 3 veces campeón. En 1938, su estrella brilló intensamente en la selección de Brasil en el Mundial de Francia. Allí, fue considerado como el defensa central más completo del planeta. En 1944 -año del tricampeonato de Flamengo-, el Corinthians compró su pase en la mayor transacción financiera del fútbol brasileño. Y aunque no conquistó títulos en São Paulo, sería la alegría del "Timão" hasta 1947. Como corintiano, el Divino Maestro sirvió a Brasil en los Sudamericanos 1945 y 46 -este último año con el más tumultuoso (y último de Domingos en selección, el 10 de febrero) de los encuentros entre brasileños y la entonces excelente selección argentina. 



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